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Redes de voluntarios
¿Qué es el
voluntariado?
No existe en Argentina
una definición que tenga “carácter oficial” sobre este concepto. Pero si
existe cierto consenso en definir a las asociaciones de voluntarios como
aquellas sin animo de lucro, para las cuales una cantidad de personas
donan su tiempo o servicios (Thompson, 1192)
Desde esta perspectiva
se puede definir al voluntario como:
“Aquella persona que
dona su tiempo o servicio en una organización sin fines de lucro y que
no recibe una compensación económica por realizar esa acción”.
El Centro de
Organizaciones de la Comunidad (CENOC), principal organismo del Estado
Nacional encargado de temas vinculados a las actividades de las
organizaciones de la sociedad civil, define que “... los voluntarios son
individuos que en forma libre y espontánea y sin interesas económicos
por su trabajo, desean donar parte de su tiempo en pos de una causa
determinada con una organización especifica (CENOC, 2000)
La consultora Gallup
define a los trabajadores voluntarios como “...personas que declararon
trabajar voluntariamente para organizaciones o entidades de bien público
o sin fines de lucro, realizando tareas sin recibir remuneración o
salario (Gallup, 1997)
No se
consideran actividades de voluntariado social las desarrolladas por:
quienes estén
sometidos a una relación laboral con la institución del programa
quienes reciban a
cambio de sus actividades una remuneración económica
quienes las desempeñen
a causa de una obligación personal o como cumplimiento de un deber
jurídico.
Insúa (1999)
describe la existencia de tres categorías de voluntarios en la
Argentina:
Voluntario social : el
que se solidariza ante situaciones de emergencia (por Ej. Inundaciones)
o presta asistencia en hospitales o cooperadoras destinando su tiempo
libre para ello
Los militantes
sociales : aquellos que desde su situación de necesidad trabajan para
salir de su situación, ayudando a sus pares. Un ejemplo típico son
generalmente las organizaciones de base y algunas redes de villas y
asentamientos.
Militantes
socio-políticos : los que buscan incidir directamente en el sistema
político, donde aparecen con fuerza las organizaciones de derechos
humanos.
Intensidad / Tiempo /
Dedicación a la acción
Existen deferencias en
relación a cuanto tiempo es necesario que la persona se dedique a la
realización de acciones voluntarias, para ser considerada dentro del
“universo del voluntariado”. Hay quienes excluyen explícitamente de este
conjunto a las actividades aisladas o puntuales y quienes consideran a
una persona dentro del mundo del voluntariado aunque haya destinado un
mínimo de tiempo y por una sola vez en la vida a realizar una actividad
solidaria.
Motivaciones
¿Qué hace que una
persona se decida a ser voluntario? ¿Qué lo motiva?
Las motivaciones por
las cuales una persona asume una actividad voluntaria son muy diversas.
Algunas pueden ser:
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RAIZ
IDEOLOGICA / CULTURAL |
MOTIVACIONES PARA LA REALIZACION DE
ACCIONES VOLUNTARIAS |
|
Religiosa |
Ø caridad con el más desvalido
Ø ayuda al prójimo
Ø solidaridad
Ø Tzedaká |
|
Psicosocial
|
Ø Necesidad de insertarse en la sociedad
Ø Compartir con otros necesidades de reconocimiento |
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Humanista Ciudadana |
Ø
Responsabilidad ciudadana |
|
Desarrollo personal |
Ø Uso del tiempo libre para capacitarse
y acumular experiencias
Ø Generar vínculos en un determinado ámbito de trabajo
Ø Desarrollar conocimientos y habilidades útiles para la vida
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Participación
La participación
integra 3 aspectos:
1. Formar parte :
pertenecer, ser integrado
2. Tener parte : en el
desempeño de acciones adaptativas
3. Tomar parte :
entendido como influir a partir de la acción
Trabajo en grupo
. El voluntariado es
una decisión personal (desde las perspectivas del voluntario) e
institucional (desde la perspectiva de las instituciones). Pero ambas
decisiones se articulan de diferentes maneras. El voluntariado es una
práctica eminentemente grupal.
Es importante saber
que en un grupo no se pierde la individualidad ni la identidad. Nadie
deja de ser un individuo por estar integrado a un grupo, ni tampoco se
pierde su identidad personal, pero sí se pierde algo: en un grupo se
pierde el individualismo.
El programa en sí
mismo
Un programa de
voluntariado tiene dos características básicas que no sólo lo definen
técnicamente, sino que lo organizan operativamente: Estructura y
Alcance.
Estructura :
Es la manera en que el
programa de voluntariado está construido, es su armazón, su esqueleto.
El programa de voluntariado debe ser adecuado a la institución, o sea
que su estructura sea pertinente. Es decir, el programa debe ser
funcional a la institución y no al revés.
Alcance:
Se define como la
posición del programa de voluntariado en el organigrama institucional,
su importancia dentro de la misma, su injerencia y peso relativo en la
determinación de las decisiones, etc.
Cada institución es
quien en definitiva realmente sabe cómo deberá ser su programa de
voluntarios.
Pasos principales de
un programa básico de voluntariado:
Desde dónde
convocamos voluntarios (visión)
Para qué convocamos
voluntarios (misión)
Convocatoria –
Perfil
Recepción
Descripción del
puesto y de las tareas
Contrato – Niveles
de participación
Período de
adaptación / Capacitación inicial
Capacitación
Supervisión
Evaluación
Reconocimiento
Proyección
Desde donde convocamos
voluntarios (visión). Esto es, si la institución existe, entonces tiene
una visión. Esta visión, debe aplicarla, “bajarla”, al programa de
voluntarios.
En total sintonía con
la visión, aparece la misión institucional, como respuesta al “para
qué”. Y ese “para qué está la institución” se traduce aquí en “¿para qué
queremos voluntarios?”
El voluntariado no es
mano de obra barata. La labor voluntaria no significa una posibilidad de
empleo mal remunerado. El voluntariado tiene un sentido como expresión
de la participación y de la solidaridad social.
No puede plantearse la
tarea de los voluntarios como suplentes de los profesionales, ni aun en
caso de ausencia de éstos. El aporte del voluntariado es único y
creativo, y como tal, insustituible. Se mueve como una relación
dialógica y de complementariedad con otros agentes y profesionales (como
parte integrante de un proyecto global), lo que de ninguna manera
significa una invasión al profesional. La única relación posible es la
de complementariedad.
El voluntariado no es
una forma de mejorar un currículum, no está motivado por intereses
personales, sino por un servicio y compromiso para con los demás.
Tampoco tiene como
objeto el hacer méritos para tener la posibilidad de acceder a futuros
puestos de trabajo dentro de la institución
La dinámica de
inclusión de los voluntarios a la institución se inicia desde el momento
de la convocatoria.
Determinados ya el
“desde dónde” y “para qué” institucional de la convocatoria, sigue
plantear y comunicar que tipo de voluntarios se está buscando.
Algunos elementos
claves que deben tenerse en cuenta para desarrollar el perfil del
voluntario son:
Características de la
persona en sí misma (sexo, edad)
Características del
lugar de residencia
Características
profesionales y de educación (estudiante o profesional de determinado
oficio)
Condiciones de
disponibilidad (¿Cuánto tiempo debe disponer como mínimo para el trabajo
voluntario? ¿algún día especial?
La relación del
voluntario con la institución nace en el momento mismo que éste pisa la
institución
La recepción puede ser
grupal (cuando la institución necesita un número elevado de
voluntarios), la misma deben formular los objetivos de la convocatoria y
esclarecer las dudas.
O individual, que
tienen un carácter más personalizado.
Contrato,
participación y niveles de adaptación
Una vez seleccionados
los voluntarios, se establece un “contrato”. Contrato es: “trato – con”,
y eso supone que voluntario e institución hacen un trato el uno con el
otro, trato por el cual se comprometen a realizar una serie de acciones,
adoptar actitudes y comunicarse sus coincidencias y diferencias
presentes y futuras.
En el no cumplimiento
del “trato-con” no se pierde más que la palabra empeñada, en algo que,
de todos modos, fue planteado en un “mientras pueda...”
El período de
adaptación es inmediatamente posterior al ingreso de un nuevo voluntario
a la institución. Debe ser un tiempo planificado y contemplado para
brindar una contención y un ambiente seguro. La importancia de este
período dependerá de la complejidad de la tarea a realizar por el
voluntario.
Para esto es
imprescindible una capacitación inicial.
Capacitación
La capacitación o
formación es uno de los elementos fundamentales del voluntariado. Es
decir, un proceso constante de transformación en el que voluntariado
junto con su grupo de acción, va dialogando con la realidad, va
aprendiendo de ella y sistematizando sus conocimientos.
La formación del
voluntario tiene una triple acción:
En su saber (sus
conocimientos, su información)
En su saber hacer
(hábitos y habilidades)
En su ser (sus
actitudes, su crecimiento personal)
La capacitación, no
debe verse como un mecanismo para lograr que los voluntarios realicen su
tarea de manera más eficiente, sino también como un derecho del
voluntario.
La misma debe ser:
Integral (que se
desarrolle con equilibrio entre lo personal, lo grupal y lo social)
Participativa (que
acorte las distancias entre el que enseña y el que aprende)
Inductiva (en el
sentido que la primera necesidad del voluntario es una aproximación de
los aspectos necesarios para su acción)
Permanente (pues la
capacidad de aprendizaje de un ser humano es inagotable, y las
instituciones deben proveerlo de las oportunidades para incrementar su
formación)
Supervisión
Toda tarea necesita de
un encuadre que le de contención y continuidad, que le establezca
limites y horizontes de crecimiento, que le brinde seguridades.
Es importante
distinguir entre supervisar y evaluar:
La supervisión es
anterior a la evaluación, es un acompañamiento señalador. Ya que evaluar
a alguien sin haberlo supervisado antes, sería una incoherencia desde lo
humano.
Agotamiento del
voluntario o “Burn-out”
Al igual que en
cualquier tarea, profesión, oficio o actividad, en el ejercicio del
voluntariado, pueden aparecer situaciones de agotamiento.
No nos referimos a una
sensación de cansancio natural, sino a una sensación de “Cansancio
límite”, que nos puede hacer replantear nuestra continuidad como
voluntarios.
Este agotamiento
límite es también conocido como “burn-out” (en ingles, “estar quemado”)
Figura del
coordinador
El coordinador es
quien se encuentra a cargo de la coordinación del grupo de voluntarios.
Puede suceder que en
un grupo de voluntarios, la función coordinación sea ejercida primero
por el voluntario con mayor antigüedad, más tarde por el más
extrovertido, y más adelante, por el de mayor experiencia, sin que
ninguno tenga, formalmente, el titulo de Coordinador. |